La basílica de Santa María de Collemaggio es sin duda el edificio religioso más importante de la ciudad de L’Aquila; un monumento de gran relevancia para la cristiandad, en torno al cual giran muchas leyendas, especialmente aquellas relacionadas con el papa Celestino V y los templarios.
Fundada en 1288 por voluntad de Pietro da Morrone —quien fue coronado papa aquí con el nombre de Celestino V el 29 de agosto de 1294—, está considerada como la máxima expresión de la arquitectura de los Abruzos, además de ser símbolo de la ciudad. Fue declarada monumento nacional en 1902.
Desde 1327 alberga los restos del pontífice, actualmente conservados en el mausoleo de Celestino V.
Es sede de un jubileo anual, el primero de la historia, instituido con la Bula del Perdón del 29 de septiembre de 1294, conocido hoy como la Perdonanza Celestiniana, incluido por la UNESCO entre los patrimonios orales e inmateriales de la humanidad.
Por ello, cuenta con una Puerta Santa en la fachada lateral que se abre cada año en el mes de agosto para celebrar la Perdonanza.
Existen numerosas leyendas relacionadas con los templarios, y varios símbolos presentes en la basílica dan testimonio de este vínculo.





